Wednesday, December 1, 2010

Un suspiro.

Tus venas lo absorben,
recorre tu cuerpo.
Y después de inflar tus pulmones
en una emoción efervescente,
justo antes de congelar tus vértebras
se va con el viento.
Un suspiro puede escribir un cuento
y también puede dormir en tus sueños
respirando momentos.

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Saturday, October 9, 2010

Adoro palabras.

Adoro las palabras que resbalan y salpican mi mente, las que se convierten en un juego para armar y amar, las que me recuerdan que están allí, las que un día me hablan, luego callan y siempre regresan.
Adoro las palabras que olvido porque siguen siendo parte de mí.
También las que se estiran en el tiempo y se niegan a desaparecer, las que voltean a verme a mí y a la alegría que despiertan.
Adoro que ciertas palabras me busquen y más adoro cuando me encuentran.
Adoro las que me invitan, confiesan y son francas. También a las osadas.
Adoro cuando las extraño tanto que por fuerza de atracción aparecen y parece que me besaran. Las que me llevan en sus pasos y las que tocan puertas.
Adoro las palabras que me hacen esperarlas con impaciencia.

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Saturday, August 28, 2010

El niño que llevas por dentro. ¡Ja!

La semana pasada compartiendo con mi primita. Pasando una tarde de lo más relajada y alegre. Esa alegría que te contagian los niños de una manera tan singular. Tuve una especie de revelación.

Poco a poco me fui involucrando en los dibujos que ella estaba haciendo. Es decir, ella dibujaba y yo preguntaba acerca de los diferentes elementos, muy reveladores por cierto, que iban dando forma a su obra.

Luego dibujamos juntas una fiesta, compartimos una torta y le pusimos un porta vasos de sombrero a Smick, así se llama su bellísimo acure de peluche.

Smick comiendo pie de limón.



















El momento de sentirme tonta y sobre todo adulta llegó.
Estábamos viendo a Smick dar volteretas en el aire, caminar por la cuerda floja (un tendedero). Cuando de repente me dijo: ¡vamos a bañarlo! Yo automáticamente pensé y le dije: -Es muy tarde, si lo bañamos ahora que es de noche se va a tardar mucho en secar y hasta se puede enfermar.  Luego le propuse, tratando de ser muy convincente: -Mañana en la mañana, tú lo bañas y luego lo pones a secar en el sol. ¡Va a quedar muy lindo!.

Ella escuchó muy tranquila mi explicación y luego me respondió: ¡No vale, pero es de metirita. No lo vamos a bañar de verdad!

Yo quedé tambaleándome. Fue como si me hubiese dicho: ¡Ay tú no sabes jugar!

Golpeada y aturdida por aquella realidad tan fea en la que yo fui incapaz de ser tan feliz como un niño para quien las circunstancias no significan casi nunca un obstáculo, le seguí el juego.

Ella buscó un envase de champú vacío que le dio la abuela y un retazo de tela blanca. Lo bañamos bien, lo secamos con la toalla y quedó como nuevo. ¡Parecía hasta perfumado!. Listo para dormir el lindo acure de peluche.

***

He aquí, nuestro dibujo de la fiesta.

Smick en la esquina inferior izquierda al lado de su amigo la rata.















Después de terminado me dijo, así con la emoción que produce algo que se acaba de imaginar:
-¿Tú no te imaginas este dibujo pegado en la pared de un museo?
Yo también me emocioné.

Inolvidable.

Friday, August 13, 2010

Blue Label / Etiqueta Azul.

Anoche terminé de leer Blue Label de Eduardo Sánchez Rugeles.
Todo el tiempo pensé que al final sólo me dejaría un sensación de familiaridad. Una buena experiencia el haberlo leído.
Pero más allá de la situaciones narradas, conocidas y desconocidas y que en algunas hasta pude reconocerme. Más allá de que no tenía idea de cómo terminaría la historia. Lo que realmente tocó de algún modo mis sentimientos fue todo el después de los años, la promesa fantasmalmente cumplida. El bar, Dylan, las fotografías, el Etiqueta Azul. En fin, el recuerdo sentido abrazado a la coincidencia, muy a pesar del pesimismo.

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Thursday, August 12, 2010

Sueño 10.08.10 3am

Nunca, y espero que no sea así, sabré cómo funcionan esos sueños que no parecen sueños.
Esta vez hubo una pequeña diferencia en ese mecanismo que tanto se ha repetido en mi mente.
Algo sucedía. Todo transcurría con normalidad, si es que a esas cosas que vivo cuando duermo se les puede describir de esa manera.
Hubo una especie de cambio de escena, así como siempre, como cuando cambias de canal en el televisor.
Creo que antes, la sensación de vacío nunca era precedida por otro espacio, momento ni compañía. Siempre parece suceder en algún momento mientras me quedo dormida. Sin un antes ni un después.
Sin embargo, la sensación fue la misma, de vértigo asesino, de camisa de fuerza y gritos desesperados en silencio. Así como si estuviese en cualquier película de "Pesadilla en La Calle del Infierno" y quedarme dormida, aunque ya lo esté, me fuese a llevar a un encuentro inminente con Freddy Krueger. Sólo que lo que necesito es despertar. No hay nadie de quien escapar. Ninguna visión terrorífica más que yo misma intentando con todas mis fuerzas regresar de un sueño que no parece sueño, o que en el caso particular de esa noche ya había dejado de serlo.

¡Oh, las cosas que sueño! ;)

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