La noche a veces es un autobús de euforias,
de fantasmas ansiosos de cualquier cosa que los haga aparecer en la foto.
Muchos, demasiados …
buscando parecerse para no encontrarse,
que se pierden en saltos y gritos de miedo,
pisando los pies de la gente
como si atravesaran el viento,
como cuerpos sin alma,
como si transgrediendo el espacio, el espíritu, se ahuyentaran la penas;
echando la culpa a este desorden del que son cómplices,
del que somos,
pensando que mañana todo quedará atrás,
los vasos de humo,
como lo que no es y no fue,
aunque lo que esté por dentro te encuentre
(y te encontrará).
Pero también es posible sentarse tranquilo a perder la cabeza,
también es preciso,
para poder escuchar y volver a creer.
®
Showing posts with label reflexión. Show all posts
Showing posts with label reflexión. Show all posts
Sunday, October 9, 2011
Wednesday, September 28, 2011
Todo incluido.
¡Maten a los perros!
¡Róbense esos reales!
¡Que se caigan los aviones,
y también los techos!
¡Que se pudra la comida!
que hay camiones de mentiras.
¡Balas para todos!
para defender tus sueños,
y si queda alguno,
le disparo más promesas.
¡Lo prometo!
Tantas tristezas vienen en el paquete de la vida
que no se pueden evitar,
que montar un fábrica de porquerías y vilezas,
y además, trabajar en ella,
es una estupidez tan soberana
que se vuelve imperdonable.
Todo puede mejorar,
y nosotros, los que vamos quedando, también.
®
¡Róbense esos reales!
¡Que se caigan los aviones,
y también los techos!
¡Que se pudra la comida!
que hay camiones de mentiras.
¡Balas para todos!
para defender tus sueños,
y si queda alguno,
le disparo más promesas.
¡Lo prometo!
Tantas tristezas vienen en el paquete de la vida
que no se pueden evitar,
que montar un fábrica de porquerías y vilezas,
y además, trabajar en ella,
es una estupidez tan soberana
que se vuelve imperdonable.
Todo puede mejorar,
y nosotros, los que vamos quedando, también.
®
Tuesday, September 6, 2011
El espejo.
Estaba, acalorada, dentro del probador de una tienda,
bajo el efecto de un antialérgico que me permitiera cambiarme siete veces de ropa con olor a cualquier cosa, cuando escucho a un empleado del local preguntarle a otra:
-¿Aquí entró un señor mayor hace un momento?
-¿Un señor muy mayor? -pregunta la empleada.
-¿Me estarán buscando a mí, por casualidad? -interrumpe una voz desde alguno de los probadores.
El empleado pasa y le dice que le trae los pantalones que buscaba en otra talla, etc. Hay un breve silencio por lo que presumo que el muchacho se está retirando cuando el señor aclara en un tono entre jocoso y reprochador: -Escuché que dijiste ''un señor muy mayor'', rectifica eso.
Se escuchan excusas y risas entre los dos empleados avergonzados. Yo me río para mis adentros y me quedo pensando en lo que estaría pasando por la mente de este hombre, posiblemente algo como: ...señor, señor mayor, ¿señor muy mayor?... y en la primera vez, aunque no recuerde exactamente cuándo fue, que alguien me dijo: señora.
Me hace gracia, no me importa, ¡vamos! uno crece y envejece y con el favor de Dios llegaré a ser, algún día, no una señora mayor sino ¡una anciana! sabia, ¡muy sabia! (risas).
Cada quién ve lo que es, lo que siente, lo que cree, lo que acostumbra, lo que conoce, lo que aprende, lo que hace...y esto nunca será igual para todos.
El espejo es un reflejo de la mente, ¿o no?
®
-¿Aquí entró un señor mayor hace un momento?
-¿Un señor muy mayor? -pregunta la empleada.
-¿Me estarán buscando a mí, por casualidad? -interrumpe una voz desde alguno de los probadores.
El empleado pasa y le dice que le trae los pantalones que buscaba en otra talla, etc. Hay un breve silencio por lo que presumo que el muchacho se está retirando cuando el señor aclara en un tono entre jocoso y reprochador: -Escuché que dijiste ''un señor muy mayor'', rectifica eso.
Se escuchan excusas y risas entre los dos empleados avergonzados. Yo me río para mis adentros y me quedo pensando en lo que estaría pasando por la mente de este hombre, posiblemente algo como: ...señor, señor mayor, ¿señor muy mayor?... y en la primera vez, aunque no recuerde exactamente cuándo fue, que alguien me dijo: señora.
Me hace gracia, no me importa, ¡vamos! uno crece y envejece y con el favor de Dios llegaré a ser, algún día, no una señora mayor sino ¡una anciana! sabia, ¡muy sabia! (risas).
Cada quién ve lo que es, lo que siente, lo que cree, lo que acostumbra, lo que conoce, lo que aprende, lo que hace...y esto nunca será igual para todos.
El espejo es un reflejo de la mente, ¿o no?
®
Wednesday, May 18, 2011
Silencio llovizna.
No sé muy bien por qué, pero uno de los momentos en que se me ocurren frases como sentencias es mientras me cepillo los dientes. Sí, también sucede mientras me baño o en otros momentos, pero eso me parece más normal.
Puede ser cualquier cosa. Por ejemplo: ''sujeto al significado/el significado lo pone uno'' o ''para cuando termine este año debo haberme tomado todas las cajas de té que tengo sobre la mesa''. (Hoy me tomo un té de jazmín)
Pensaba en el silencio y en que parece que es un tema recurrente en este blog. Espero que no les incomode.
Recordaba que en ocasiones he dicho, que la gente que habla sin parar se pierde de casi todo lo que le rodea e incluso a sí mismo. La etapa silenciosa (que no menos activa) que más recuerdo, quizás porque fue cuando tuve conciencia de ella, fue aproximadamente entre los 15 y los 20 años. Pocas personas, y obviamente fueron siempre mi mejor compañía, lograban sentirse a gusto con esta característica. Pero nunca faltaba el que decía: tú si eres callada, o cosas por el estilo. Yo no andaba diciéndole a la gente: Oye, ¡tú sí hablas! Así que a veces era necesario, cuando se ponían insolentes, explicarlo sin adornos ni sonrisas: A mí no me gusta hablar por hablar. Y con la actitud típica de la edad, agregaba: ¿Acaso es obligado?
Eso me divertía, aunque confieso que a veces me hacían dudar. A ver, es que tampoco era ese silencio temeroso arrinconado en una esquina. Simplemente se trataba se escuchar, de participar cuando se debía o quería; como debe ser ¿no? Bueno, al menos para mí.
En esas pausas se aprecian tantas cosas. Hay que dar espacio a la reflexión.
El aguacero a veces es bueno. En cambio, la llovizna siempre refresca.
En fin, mientras me cepillaba los dientes, pensaba que hay personas que observan en silencio y otras, que sienten que el silencio las observa.
®
Puede ser cualquier cosa. Por ejemplo: ''sujeto al significado/el significado lo pone uno'' o ''para cuando termine este año debo haberme tomado todas las cajas de té que tengo sobre la mesa''. (Hoy me tomo un té de jazmín)
Pensaba en el silencio y en que parece que es un tema recurrente en este blog. Espero que no les incomode.
Recordaba que en ocasiones he dicho, que la gente que habla sin parar se pierde de casi todo lo que le rodea e incluso a sí mismo. La etapa silenciosa (que no menos activa) que más recuerdo, quizás porque fue cuando tuve conciencia de ella, fue aproximadamente entre los 15 y los 20 años. Pocas personas, y obviamente fueron siempre mi mejor compañía, lograban sentirse a gusto con esta característica. Pero nunca faltaba el que decía: tú si eres callada, o cosas por el estilo. Yo no andaba diciéndole a la gente: Oye, ¡tú sí hablas! Así que a veces era necesario, cuando se ponían insolentes, explicarlo sin adornos ni sonrisas: A mí no me gusta hablar por hablar. Y con la actitud típica de la edad, agregaba: ¿Acaso es obligado?
Eso me divertía, aunque confieso que a veces me hacían dudar. A ver, es que tampoco era ese silencio temeroso arrinconado en una esquina. Simplemente se trataba se escuchar, de participar cuando se debía o quería; como debe ser ¿no? Bueno, al menos para mí.
En esas pausas se aprecian tantas cosas. Hay que dar espacio a la reflexión.
El aguacero a veces es bueno. En cambio, la llovizna siempre refresca.
En fin, mientras me cepillaba los dientes, pensaba que hay personas que observan en silencio y otras, que sienten que el silencio las observa.
®
Wednesday, January 12, 2011
Cosas que pienso...
...y que a veces ni yo misma entiendo.
Y alguien pregunta, se pregunta.
Algo que uno ve, escucha y sabe: -Es que aquí la gente no aprende (refiriéndose a los damnificados), tuvieron que mandarles a la GN para sacarlos porque destruyeron todo y pedían mucho sin hacer nada.
Es que nadie aprende así. En un país donde los gobiernos se han empeñado en acostumbrarnos a pedir y esperar todo sin nada a cambio. Donde las personas creen merecerlo todo porque sí, sin mucho esfuerzo y por encima de lo que sea. Donde todo pierde valor porque el voto vale una simple promesa.
Siempre se me hace difícil referirme a estos temas sin sentirme un poco culpable porque parece que generalizo. Y siempre será así. Cada persona es distinta como lo es cada situación. Cada quien tiene su historia. No tengo forma de ser justa con todos mas sí de ser sincera y creo que esa es una forma de justicia.
Mientras más pienso en el asunto y trato de buscar respuestas para encontrar soluciones, siento que todo se hace más confuso, que cuesta poner luces que definan un camino a seguir. Que hay tanta destrucción que parece imposible. Y es que inevitablemente me extiendo hacia el resto del mundo y el daño se ve tan extenso… Pero hay que hacerlo. Hay que pensar, volver, repasar, escuchar y hacer.
Sabemos de problemas y de soluciones. Lo que cuesta poner a manera de plan a seguir es el cómo. Estamos claros que la educación, o mejor dicho la falta de ella es determinante. No sólo en el sentido de una enseñanza completa y avanzada para convertirse en profesional. Es esa, tan importante, la que viene de casa, la que se da con el ejemplo. Es esa que no sólo se trata de aprender a dar los buenos días y las gracias o de respetar a los mayores o de sentarse a comer y saber utilizar los cubiertos. Es todo esto y más. Es ese sentido común. Esa conciencia que hay que desarrollar, que no puede perderse de vista ni un segundo, que tiene que ser parte de cada uno de nosotros. Es una responsabilidad con uno y con los demás. Es saber que me equivoco y que siempre puedo enmendar el error. Pero uno no compra derechos, ni respuestas, ni soluciones, ni amor. Sólo lo material puede ser pagado y sin embargo parece que hay conciencias que tienen precio. Allí me pregunto yo y trato, así desde lejos, muy lejos, de lograr el imposible de entrar en la mente de otros, buscando una pista que me diga si realmente es posible ponerle precio a eso o es un espejismo. Me repito que no es posible, que la conciencia no se vende y de allí viene la siguiente pregunta: ¿es posible que no exista la conciencia entonces?
¿Cómo hago? Si no hay manera de que yo comprenda la crueldad intencional.
Volviendo a la responsabilidad. Ser responsable no sólo es cumplir ciertas obligaciones o respetar leyes. Se es responsable con el ejemplo, sabiendo que lo que se hace es más grande que nosotros y siempre será un ingrediente más en el comportamiento del otro. También asumiendo esto, tratando de no confundir lo externo, incontrolable e impredecible con nuestra respuesta y acción. Sin culpas. Sin excusas.
Y mientras escribo esto debo aclarar que tengo muy presentes y como ejemplo para cada cosa de la que hablo mis propios errores. No los olvido porque en mí también tengo una referencia.
Ahora, ¿a quién le doy gracias por pensarme sin rencores? Porque una cosa es el resentimiento y otra el respeto que uno se debe a sí mismo, la dignidad.
¿Cómo se llega a tener el alma tan agrietada por el odio? ¿Cómo sale alguien de eso? Es como cualquier guerra. Uno dispara y el otro responde a la agresión. Y pareciera que nadie se da cuenta que la víctima deja de serlo en el mismo momento en que responde con violencia. Que a partir de allí ambos son culpables y que el precio que se paga es una cuenta compartida donde no hay mejores ni peores, ni buenos ni malos.
Ya me extendí de nuevo a los confines del universo.
Entonces, sigo con las preguntas: ¿Cómo se ayuda a alguien que no se ayuda a sí mismo? Si las personas no entienden que una ayuda es un apoyo pero también debe ser una base, una herramienta para que exista una solución duradera, que permita progreso y se expanda hacia lo que está alrededor y así se forme una fuerte red que sostenga y contenga, en vez de un fin, porque un fin es también un límite.
Si no nos involucramos en todo, no hay salida ni ayuda que valga.
®
Y alguien pregunta, se pregunta.
Algo que uno ve, escucha y sabe: -Es que aquí la gente no aprende (refiriéndose a los damnificados), tuvieron que mandarles a la GN para sacarlos porque destruyeron todo y pedían mucho sin hacer nada.
Es que nadie aprende así. En un país donde los gobiernos se han empeñado en acostumbrarnos a pedir y esperar todo sin nada a cambio. Donde las personas creen merecerlo todo porque sí, sin mucho esfuerzo y por encima de lo que sea. Donde todo pierde valor porque el voto vale una simple promesa.
Siempre se me hace difícil referirme a estos temas sin sentirme un poco culpable porque parece que generalizo. Y siempre será así. Cada persona es distinta como lo es cada situación. Cada quien tiene su historia. No tengo forma de ser justa con todos mas sí de ser sincera y creo que esa es una forma de justicia.
Mientras más pienso en el asunto y trato de buscar respuestas para encontrar soluciones, siento que todo se hace más confuso, que cuesta poner luces que definan un camino a seguir. Que hay tanta destrucción que parece imposible. Y es que inevitablemente me extiendo hacia el resto del mundo y el daño se ve tan extenso… Pero hay que hacerlo. Hay que pensar, volver, repasar, escuchar y hacer.
Sabemos de problemas y de soluciones. Lo que cuesta poner a manera de plan a seguir es el cómo. Estamos claros que la educación, o mejor dicho la falta de ella es determinante. No sólo en el sentido de una enseñanza completa y avanzada para convertirse en profesional. Es esa, tan importante, la que viene de casa, la que se da con el ejemplo. Es esa que no sólo se trata de aprender a dar los buenos días y las gracias o de respetar a los mayores o de sentarse a comer y saber utilizar los cubiertos. Es todo esto y más. Es ese sentido común. Esa conciencia que hay que desarrollar, que no puede perderse de vista ni un segundo, que tiene que ser parte de cada uno de nosotros. Es una responsabilidad con uno y con los demás. Es saber que me equivoco y que siempre puedo enmendar el error. Pero uno no compra derechos, ni respuestas, ni soluciones, ni amor. Sólo lo material puede ser pagado y sin embargo parece que hay conciencias que tienen precio. Allí me pregunto yo y trato, así desde lejos, muy lejos, de lograr el imposible de entrar en la mente de otros, buscando una pista que me diga si realmente es posible ponerle precio a eso o es un espejismo. Me repito que no es posible, que la conciencia no se vende y de allí viene la siguiente pregunta: ¿es posible que no exista la conciencia entonces?
¿Cómo hago? Si no hay manera de que yo comprenda la crueldad intencional.
Volviendo a la responsabilidad. Ser responsable no sólo es cumplir ciertas obligaciones o respetar leyes. Se es responsable con el ejemplo, sabiendo que lo que se hace es más grande que nosotros y siempre será un ingrediente más en el comportamiento del otro. También asumiendo esto, tratando de no confundir lo externo, incontrolable e impredecible con nuestra respuesta y acción. Sin culpas. Sin excusas.
Y mientras escribo esto debo aclarar que tengo muy presentes y como ejemplo para cada cosa de la que hablo mis propios errores. No los olvido porque en mí también tengo una referencia.
Ahora, ¿a quién le doy gracias por pensarme sin rencores? Porque una cosa es el resentimiento y otra el respeto que uno se debe a sí mismo, la dignidad.
¿Cómo se llega a tener el alma tan agrietada por el odio? ¿Cómo sale alguien de eso? Es como cualquier guerra. Uno dispara y el otro responde a la agresión. Y pareciera que nadie se da cuenta que la víctima deja de serlo en el mismo momento en que responde con violencia. Que a partir de allí ambos son culpables y que el precio que se paga es una cuenta compartida donde no hay mejores ni peores, ni buenos ni malos.
Ya me extendí de nuevo a los confines del universo.
Entonces, sigo con las preguntas: ¿Cómo se ayuda a alguien que no se ayuda a sí mismo? Si las personas no entienden que una ayuda es un apoyo pero también debe ser una base, una herramienta para que exista una solución duradera, que permita progreso y se expanda hacia lo que está alrededor y así se forme una fuerte red que sostenga y contenga, en vez de un fin, porque un fin es también un límite.
Si no nos involucramos en todo, no hay salida ni ayuda que valga.
®
Subscribe to:
Posts (Atom)